sábado, abril 24, 2010

Vuelta de paseo

Asesinado por el cielo,
entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré caer mis cabellos.

Con el árbol de muñones que no canta
y el niño con el blanco rostro de huevo.

Con los animalitos de cabeza rota
y el agua harapienta de los pies secos.

Con todo lo que tiene cansancio sordomudo
y mariposa ahogada en el tintero.

Tropezando con mi rostro distinto de cada día.
¡Asesinado por el cielo!

Federico García Lorca, Poeta en Nueva York

viernes, abril 16, 2010

ahora sí


domingo, abril 04, 2010

si tenés menos de 18




martes, marzo 30, 2010

Sobre el Paraná

"No se puede decir que el río cambie de una manera en invierno y de otra manera en verano. Cambia. Eso es todo. Las islas, por el contrario, parecen distintas con cada estación que llega. No sólo por la intensidad del verde, en el verano, sino por algo mucho más sutil. En el invierno, desde el río abierto, se pierden en una lejanía brumosa. De pronto están, de pronto no están. Uno duda del río y piensa que es imposible llegar alguna vez, a pesar de toda esa tenue ansiedad que lo aísla y lo mece y lo acongoja en parte. Más bien son un borde ilusorio, una sombra que oscila con el horizonte, hacia el oeste. Si por fin logra acercarse, entonces parecen todavía más remotas, habitadas por el silencio y la soledad y por una tristeza irreparable.

En el invierno la luz se refugia en lo alto. Amanece y oscurece en lo más encumbrado del cielo, muy lejos de la superficie. En verano sucede lo contrario. La luz comienza a brotar desde las mismas islas, y, empujando por allí, desborda hacia el resto del día. En la mitad de la mañana, las islas parecen alegres barcazas mecidas por el agua. Si uno navega hacia las islas, navega hacia la claridad. Y hacia ese extraño bullicio que ha ido cobrando intensidad a medida que madura el estío.

Todo esto sucede en forma imperceptible. Esto de la madurez. Uno mismo es invierno, uno mismo es verano. Pero, de cualquier forma, está bastante claro que todo proviene del norte. La ansiedad y el bullicio y la propia luz. Toda esa exaltación y ese frenesí del verano.

Entre la media mañana y la media tarde, las islas brillan con una luz intensa y pareja, adormecidas al sol. Parecen un poco chatas. Un trazo de luz, un trazo de sombra. Nada de medios tonos. El aire sofoca. La arena en las playas cruje levemente. Hay un silencio espeso e hirviente. La atmósfera es arriba diáfana, pero a ras de suelo vibra y ondula de manera extraña. Luego el silencio se transforma en un zumbido interminable. Pero esto es una parte del verano. En el amanecer y en el anochecer, el día da lo mejor de sí. Y después queda la noche. La brisa del amanecer es fresca y el pescador se estremece levemente. Llega desde el río y sobresalta a las islas. Entonces comienza ese bullicio y ese cosquilleo en la sangre y esa ansiedad que empuja al hombre hacia el horizonte. Un ángel, o algo por el estilo, acaba de pasar rozando el agua y los cabellos adormilados del hombre dormido dentro del bote. Es demasiado veloz para los ojos del hombre y vino hendiendo la media luz del amanecer, que hace confusas todas las cosas. Apenas se siente el roce pero es suficiente para turbarlo a uno. Ahora debe estar allá, hacia el norte, detrás de las primeras islas. Lo convoca a uno y lo apremia. Es necesario partir."

Haroldo Conti, Sudeste.


lunes, marzo 22, 2010

martes, marzo 16, 2010

confesionario

viernes, marzo 12, 2010

The harmony of overwhelming and collective murder


Jungle: "I love it against my better judgement". Werner Herzog



martes, febrero 23, 2010

Tristes necrológicas de enero

Lhasa, Rhomer y Salinger.

miércoles, febrero 10, 2010

dos petit tesoros

Cijbrecht Lijtens



Frederic Edwin Church


sábado, enero 30, 2010

Adiós a Jerome David



"Aun así, estoy en completo desacuerdo con los expertos en estas cuestiones - los eruditos, los biógrafos y sobre todo la aristocracia intelectual ahora vigente, educada en una u otra de las grandes escuelas psicoanalíticas - y les reprocho con la mayor acrimonia lo siguiente: ellos no escuchan como es debido los gritos de dolor. No pueden, claro. Son una casta de orejas de lata. Con tan defectuoso equipo, con esas orejas, ¿cómo es posible rastrear el dolor, por el sonido y la calidad tan sólo, hasta su fuente? Con tan lamentable equipo para escuchar lo que se puede escuchar y quizás verificar son unos pocos armónicos aislados y débiles - ni siquiera contrapunto - que salen de una infancia perturbada o de una libido desordenada. Pero ¿de dónde procede en general el grueso, toda la carga del dolor? ¿De dónde debe proceder? ¿ No es en realidad el único vidente que tenemos sobre la tierra?"

viernes, enero 01, 2010

What Keeps mankind alive?

You gentlemen who think you have a mission
To purge us of the seven deadly sins
Should first sort out the basic food position
Then start your preaching, that’s where it begins

You lot who preach restraint and watch your waist as well
Should learn, for once, the way the world is run
However much you twist or whatever lies that you tell
Food is the first thing, morals follow on

So first make sure that those who are now starving
Get proper helpings when we all start carving

What keeps mankind alive?

What keeps mankind alive?
The fact that millions are daily tortured
Stifled, punished, silenced and oppressed
Mankind can keep alive thanks to its brilliance
In keeping its humanity repressed
And for once you must try not to shriek the facts
Mankind is kept alive by bestial acts

Kurt Weill y Bertolt Brecht

viernes, diciembre 18, 2009

Camisea, 27/4/1981

En la selva encontré una planta de hojas carnosas, que siempre levanta hacia el cielo sus dos hojas superiores plegadas como para un rezo. Un zarcillo fino, de aspecto tierno como un helecho, se posa tan pegado a la corteza de los árboles, por las que trepa de forma delicada y estética y homicida, que varias veces pensé que estaba pintado con laca mate. Sobre las lianas crece el musgo; en los lugares nudosos donde el musgo crece más denso, crece a su vez desde el musgo una planta de hojas como orejas de conejo: un parásito sobre un parásito sobre un parásito.

Werner Herzog, Conquista de lo inútil

miércoles, diciembre 09, 2009



miércoles, diciembre 02, 2009

Lamberti

Estaba en la tierra caliente y levanté los ojos.

Le hablé a la piedra encendida por siempre en la altura.

Le pedí: la consumación de todo lo visible,

la combustión espontánea, el granito calcinado por su beso.

¿Para qué? Para que no quede más que el amor,

la tenue sombra de un corazón desangrado,

el canto del grillo.

martes, diciembre 01, 2009

Iquitos, 3/7/80

Profundamente enemistado con la naturaleza tuve un encuentro con la gran boa constrictora, que asomó la punta de su cabeza a través de la malla metálica de su jaula de lata y me miró larga y fijamente a los ojos. Tercamente confrontados el uno con el otro, reflexionamos acerca del parentesco de las especies. Puesto que era escaso, ambos nos pusimos tristes y nos separamos. Afuera, contra el mundo del jardín, hacia donde están los bananos, construyeron un baño y al piso le pusieron hormigón, pero antes de que el concreto se secara las hormigas ya se habían cavado tubos y túneles.


Werner Herzog, Conquista de lo inútil, ed. entropía (trad. Ariel Magnus)

martes, noviembre 17, 2009

ahora sí


miércoles, noviembre 11, 2009


jueves, octubre 22, 2009

es cachito?