Un cadáver puede provocar una filosofía del ensimismamiento,
sin embargo los estudiantes admirablemente
estaban entusiasmados con su muerto,
lo rodeaban
y discutían con fervor la anatomía de ese cuerpo de piel coriácea.
Yo aprendía otra lección:la vida y la muerte no se meditan en una mesa de disección.
Los estudiantes me previnieron
que iban a extraer el cerebro. Permanecí con ellos:
a veces soporto lo siniestro sin perturbarme demasiado.
No hay sofisticación instrumental para retirar un cerebro,
una modesta sierra de carpintero cortó el cráneo a la altura de las sienes,
luego sumergieron el órgano mítico en un frasco lleno de formol.
Yo me dedique a observarlo, solo, en otra mesa
mientras los estudiantes seguían cotejando su denso libro con el
muerto.
Sorpresivamente una burbuja brillante brotó del interior del cerebro
como un mensaje venido de la otra margen,
y no había boca que lo pronunciaría.
No había boca.
La burbuja, muda, se deshizo en ese aire levemente podrido.
José Watanabe
martes, abril 29, 2008
SALA DE DISECCIÓN
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12:26 p. m.
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jueves, abril 24, 2008
una frase
"Hoy ciertamente no me siento cercano al tipo de imágenes que proponía Lichtenstein. Pero rescato esas obras con las que te vas topando de una manera fortuita y quedan ahí encajadas para detonar en el futuro."
extraída del suplemento Radar, Página /12, alguno de estos domingos
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viernes, abril 18, 2008
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